Una excavación para profundizar en el pasado medieval del castillo de Cervera ha terminado abriendo una ventana a un pasado mucho más remoto. Los trabajos arqueológicos de este verano han sacado a la luz un rastro de huellas fosilizadas de unos 30 millones de años de antigüedad, correspondientes al período del Oligoceno. Un descubrimiento excepcional que permite retroceder millones de años en la historia de este lugar.
El hallazgo se ha producido en el marco del proyecto de investigación “Dinámicas del poblamiento en el valle del Ondara: de la Protohistoria en la Edad Media”, impulsado por el grupo de investigación arqueológica de la Asociación La Nova de Cervera y seleccionado en la convocatoria de Proyectos Cuadrienales de Arqueología de la Generalitat de Catalunya.
La investigadora principal del proyecto, la arqueóloga Sabina Vall, explica que la campaña de este año se había planteado para volver a intervenir en espacios excavados a principios de los años 2000 y comprobar el estado del yacimiento, especialmente en el sector norte del castillo. Nada hacía prever que los trabajos acabarían revelando un rastro paleontológico.
“Durante la intervención en uno de los ámbitos en los que estábamos trabajando, nos apareció un rastro de huellas fosilizadas que no esperábamos. Ha sido un gran hallazgo, excepcional, especialmente por el estado de conservación en el que se encuentran”, señala Vall. La investigadora destaca que las huellas han llegado hasta nuestros días a pesar de encontrarse en un recinto amurallado y fortificado que ha experimentado numerosas transformaciones a lo largo de los siglos.
El descubrimiento, añade, "da un valor añadido al proyecto", porque amplía una investigación inicialmente arqueológica hacia el campo de la paleontología.
Un animal emparentado con los caballos
El paleontólogo y director del Museo de la Cuenca Más Allá de Isona, Ángel Galobart, sitúa las huellas hace aproximadamente 30 millones de años. “Han encontrado el rastro de algún animal que pisó esta zona hace unos treinta millones de años. Es curioso porque ves todas las construcciones y, todo de mi, hay un rastro muy bien definido”, explica.
La identificación del animal es todavía preliminar, pero los primeros estudios apuntan a que las huellas podrían corresponder a un paleotérido, un mamífero extinguido
emparentado con los caballos. Se trataría de un animal herbívoro más pequeño que un caballo actual y que podía tener tres dedos en las extremidades.
Las huellas, de entre 10 yo 15 centímetros, ya han sido identificadas como huellas fosilizadas y ahora serán objeto de un estudio más profundizado. Los investigadores han realizado una fotogrametría de la superficie y han generado un modelo tridimensional del rastro, que permitirá analizar con detalle su morfología y avanzar en la identificación del animal que las dejó.
El hallazgo también tiene interés por su localización. Según los especialistas, hasta ahora no se tenía constancia de un rastro de estas características tan en el sur de esta zona, hecho que puede aportar nuevos datos sobre la fauna y el paisaje del Oligoceno en la Segarra y ampliar el área de estudio paleontológico.
De la arqueología a la paleontología
De la Paeria de Cervera, el concejal jefe, Jan Pomés, ha celebrado un descubrimiento que refuerza la apuesta por recuperar y estudiar el patrimonio local. “Estamos muy contentos por este hallazgo, porque emprendimos un nuevo camino en el ámbito arqueológico. Hacía muchos años que, arqueológicamente, no se miraba hacia el castillo y, en general, tampoco se había trabajado demasiado este ámbito en Cervera”, estados.
Pomés pone en valor la continuidad de la investigación y la colaboración entre profesionales, instituciones y administraciones para profundizar en el conocimiento del pasado de Cervera.
Por su parte, Montserrat Parra, directora de los Servicios Territoriales del Departamento de Cultura de la Generalitat de Cataluña en Lleida, destaca que se actuó inmediatamente después del descubrimiento. “En cuanto se produjo el hallazgo de las huellas, nos pusimos en contacto con el Servicio de Arqueología de los Servicios Territoriales. Vinimos a verlo con los paleontólogos y comprobamos que realmente eran unas huellas con posibilidades y que había que estudiarlas y analizarlas”, explica.
posteriormente, es van sol·licitar informes als organismes especialitzats en paleontologia per determinar l’abast i la rellevància de la descoberta. Según Parra, los primeros resultados son “realmente estimulantes” y abren un nuevo campo de estudio para profundizar en el pasado más remoto del territorio.
Cervera mira más atrás que nunca
El descubrimiento llega en un año especialmente simbólico para la ciudad. Cervera conmemora este año los mil años de la carta de población, pero las huellas encontradas en el castillo obligan ahora a dirigir la mirada mucho más atrás.
“Nosotros apostamos mucho por la arqueología. Está muy bien todo lo que se ha trabajado desde un punto de vista más histórico, pero también existe la prehistoria, lo que va más allá del momento en que los documentos desaparecen y ya no queda más que las piedras”, destaca el paer en cap.
así, mientras Cervera celebra mil años de historia documentada, el castillo ha revelado inesperadamente un testimonio de un pasado inmensamente más lejano: los pasos de un animal que caminó por este lugar hace unos 30 millones de años.