13 de julio de 2026

El viento caliente soplaba con fuerza en lo alto de la colina del Castillo mientras, en el horizonte, la columna de humo de los incendios de Guimerà recordaba la dureza de una tarde de verano. A pesar del calor, cerca de 300 personas subieron este jueves hasta el recinto para conocer de cerca los resultados del quinto campo de trabajo arqueológico de Cervera, una edición especialmente simbólica al coincidir con la conmemoración del Milenario de la carta de población de la ciudad.

Los visitantes, distribuidos en grupos reducidos de unas cinco personas, recorrieron los cuatro espacios de intervención guiados por los mismos jóvenes que, durante quince días, han participado en la excavación. Después de una introducción histórica y geográfica a cargo de la intérprete del patrimonio, Montserrat Pérez, los participantes explicaron en primera persona qué habían descubierto y cómo se desarrolla una intervención arqueológica.

A l’entrada del Castell, la intervención de este año ha tenido un carácter de comprobación arqueológica. L’objectiu era verificar si encara es conservava estratigrafia susceptible de ser excavada, dado que este espacio ya había sido objeto de una intervención arqueológica a principios de los años 2000. Los trabajos han confirmado la preservación de algunos niveles arqueológicos, algo que abre la puerta a futuras intervenciones destinadas a profundizar en el conocimiento de este sector del yacimiento.

El segundo espacio fue en la zona central del Castillo, donde los trabajos se han centrado en la limpieza superficial del terreno. Esta actuación ha permitido localizar nuevos muros que ayuden a entender mejor la distribución interna de la antigua fortificación.

A la zona oest, los arqueólogos han completado una excavación iniciada en campañas anteriores hasta llegar a la roca madre, el nivel geológico natural. «Aquí sabemos que ya no hay nada más que excavar», contaban durante la visita, un punto que da por finalizada la investigación estratigráfica en este sector.

L’itinerari acabava a l’entorn de la torre, uno de los espacios más emblemáticos del recinto, donde los trabajos siguen aportando información sobre las diferentes fases de ocupación de la colina.

Más allá de los hallazgos materiales, la intervención tiene como objetivo comprender cómo era la dinámica del poblamiento y la evolución histórica del Castillo, origen de la vila medieval de Cervera. Durante las explicaciones, la intérprete Montserrat Pérez resumió la esencia de la disciplina con una frase que captó la atención de los asistentes: «Los arqueólogos destruimos. Sacamos capas para poder descubrir y entender la historia».

el proyecto

La quinta edición del campo de trabajo arqueológico se ha desarrollado del 28 de junio a 12 de julio con la participación de 33 jóvenes de entre 14 yo 17 años: 18 de Cervera, dentro del campo de trabajo local, yo 15 procedentes de distintos puntos del Estado, en el marc del camp nacional. Además de la excavación estratigráfica, los participantes han llevado a cabo tareas de laboratorio como la limpieza, clasificación, identificación, registro y conservación de los materiales recuperados.

Coincidiendo con el año del Milenario (1026-2026), esta quinta edición refuerza el valor de la investigación arqueológica en el Castillo, un proyecto que, después de cinco años, se ha consolidado como una iniciativa clave para preservar, estudiar y divulgar el patrimonio histórico de Cervera entre las nuevas generaciones.

El campo de trabajo está organizado por la Dirección General de Juventud de la Generalidad de Cataluña y la Paeria de Cervera, con la gestión de los participantes a cargo de la cooperativa de ocio Qualia y el asesoramiento técnico y la coordinación arqueológica de La Nova.