Una leyenda contada sobre el escenario y las manos bien embarradas para dar forma a un escudo propio. Así han celebrado los más pequeños el Milenario, en una jornada en la iglesia de Sant Domènec que ha convertido la historia de la ciudad en un relato para imaginar y, después, moldear con las propias manos.
La propuesta comenzó con el cuentacuentos teatralizado “Rondalla del Escudo de Cervera”, a cargo de Marta Pich, que acercó a los niños la leyenda sobre el origen del escudo de la ciudad y la figura del ciervo.
Después de escuchar e imaginar la leyenda, llegó la hora de poner las manos, literalmente. De la mà de Bea Barrientos, cada niño trabajó el barro para moldear su propio escudo de Cervera y del Milenario, convirtiendo lo que acababan de escuchar en una pieza creada por ellos mismos.
La iniciativa ha acercado la conmemoración de los mil años de Cervera a los más pequeños de forma lúdica y participativa. La actividad contó también con la colaboración de Les Voltes y de la escuela de teatro La Caserna.